El ingenio es la mejor herramienta para reciclar las botellas de PET que se acumulan en casa. Pueden tener una nueva vida, por ejemplo, como germinadoras de plantas.

Balsaminas, pensamientos, salvias rojas o azaleas son algunas opciones de estación para colorear el invierno en la ciudad reutilizando botellas desechadas. El proceso es simple. Milagros Ortiz, Gerente de Áreas Verdes del Servicio de Parques (Serpar) de Lima, explica que solo hacen falta cuatro envases de plástico (tres de tamaño personal y una de tres litros), semillas y sustratos ecológicos como humus de lombriz, tierra de chacra, arena de río y musgo.

La elección de las botellas de plástico tiene como primer objetivo el aumento del reciclaje. Pero también obedece a las cualidades térmicas del PET. “Con las botellas de plástico obtenemos las condiciones indispensables para que una semilla pueda germinar, porque dan más temperatura y más luminosidad”, explica Milagros, quien, a través de Serpar, apuesta por una mayor educación ambiental.

Desde la Gerencia de Áreas Verdes de Serpar, Milagros viene impulsando la reutilización de materiales reciclados en favor de Un Mundo Sin Residuos


“Es importante reciclar envases de plástico para colaborar con el destino final de los residuos sólidos”, remarca. Por eso proponen esta alternativa práctica, económica y de fácil aplicación en cualquier casa o departamento limeño. “Podemos plantar una flor de estación dentro de nuestros hogares de una forma muy sencilla y en seis simples pasos. Sin necesidad de recurrir a técnicas muy sofisticadas”, dice la funcionaria.

Paso 1. Elaborar un germinador cortando una botella reciclable personal a cinco centímetros aproximadamente sobre el nivel de su base. Se deben producir tres de estos recipientes.

Paso 2. Perforar la base del germinador. Con la ayuda de un cuchillo, se deben hacer unos agujeros para la filtración del agua de riego que se verterá sobre el germinador.

Paso 3. Mezclar los cuatro sustratos (humus de lombriz, tierra de chacra, arena de río y musgo) de manera uniforme. Una vez conseguida la mezcla, se debe regar.

Paso 4. Colocar la semilla elegida: en este caso, la de balsamina. Se debe realizar un pequeño hoyo muy superficial. En su interior, se introducen apenas cuatro semillas de la especie seleccionada, propicia para las temperaturas invernales de Lima.

Paso 5. Preparar el mini invernadero. Se hace un corte, en forma de ‘U’, en el cuerpo de una botella de tres litros. Debe quedar al modo de una tapa, por la que se puedan introducir los tres germinadores. Además, en la base, se deben hacer algunas perforaciones para el filtrado del agua. Y, por último, añadirle un par de caballetes de cartón reciclado, para garantizar la estabilidad de toda la estructura.

Paso 6. Introducir los tres germinadores dentro del mini invernadero.

Al quinto día de colocadas las semillas empezará la germinación de las plántulas. Al décimo, se asomarán sus primeras hojas (cotiledones). Semanas después, estarán formados dos pares de hojas, y, finalmente, el almácigo completo estará listo en un mes. Una vez que eso suceda, se debe trasplantar a un recipiente más grande. “Podemos reutilizar una botella de dos litros cortada a la mitad”, sugiere Milagros.

El proceso completo demora alrededor de dos meses y el resultado es gratificante: una planta con flores lilas que puede lucirse en los balcones de nuestras casas, y una acción más en favor de Un Mundo Sin Residuos.