La vida de Clemente Yupanqui ha sido siempre un constante empezar de nuevo. Dejó su chacra de maíz en Ongoy, Andahuaylas, para probar suerte en Lima. Para sobrevivir en la capital fue bodeguero, y retomó la escuela en el turno noche para acabar sus estudios. Más adelante se ganó la vida como chofer de la línea 11 y ahora, como reciclador curtido, está decidido a darse una nueva oportunidad.

Después de once años reciclando botellas, la pandemia obligó a Clemente a cerrar su planta de reciclaje. Mil metros cuadrados, ubicados en Manchay, entre los cerros de Pachacámac, quedaron inutilizados de un día para otro. El paso de los meses aumentó la incertidumbre pero en junio consiguió retomar sus labores bajo todos los protocolos de seguridad gracias a la ayuda de Coca-Cola Perú canalizada a través de la ONG Ciudad Saludable y las donaciones y capacitaciones del programa Recicrece, impulsado por Coca-Cola Perú, Arca Continental Lindley y San Miguel Industrias, y que es ejecutado por Aprenda.

“Fue un nuevo reto para mí. Un empezar de cero, prácticamente, otra vez”, dice, rodeado de montañas de botellas que esperan para ser convertidas en pacas. La producción se ha ido retomando de a poco: las 28 toneladas que recuperaba al mes antes de la pandemia ahora, con suerte, llegan a ser siete. De todos modos, Clemente no pierde el optimismo. “Desde los primeros días fue una lucha con altos y bajos, pero nunca me rendí”, asegura.

Los equipos de protección han sido esenciales para este nuevo inicio en la pandemia. Mascarillas, protectores, guantes, botas, desinfectante y alcohol en gel fueron entregados por Ciudad Saludable como parte de la campaña #HazloPorEllos, en alianza con Coca-Cola Perú. Así como Clemente, un total de 1.332 recicladores, integrantes de 44 colectivos de Lima, Arequipa, Ica, Ucayali, Tacna, Cusco y La Libertad, han retomado sus labores gracias a este impulso.

A la ayuda de #HazloPorEllos se sumaron también las entregas de equipos de protección personal y las capacitaciones del programa Recicrece. “Recicrece nos ayudó mucho con información necesaria para el uso de los EPPs [equipos de protección personal]. Ahora ya sabemos cómo protegernos para no contagiarnos”, explica. Por eso los protocolos de seguridad se cumplen sin excepciones en su planta de reciclaje, Reciplast: “Todas las mañanas, al llegar, los muchachos tienen que echarse alcohol, medirse la temperatura y registrar su entrada”.

Pero las capacitaciones de Recicrece no solo se concentraron en la aplicación de protocolos de seguridad, sino también en la mejora de la gestión y en el fortalecimiento técnico de su planta de reciclaje en Manchay. Con este apoyo, Clemente ha logrado mirar al futuro con optimismo y confiar en que la adversidad le ha permitido hacerse aún más fuerte.

La prensa que utiliza, provista por uno de los socios de Recicrece, San Miguel Industrias, le permite compactar 220 kilos de botellas. Con ayuda de Andrín y Carlos, dos recicladores venezolanos incansables, la máquina no se detiene. Todo lo procesado será el insumo necesario para elaborar nuevos envases del portafolio de Coca-Cola Perú, como las botellas del portafolio de San Luis 100% hecha con otras botellas. “Me siento orgulloso porque este material lo vendo a la industria, y eso permite que se fabriquen otras botellas y así no contamina el ambiente”, explica Clemente.

Los efectos de la pandemia se sienten a diario. Un 70% de reducción de los ingresos es una realidad que debe enfrentar Clemente. No lo niega: es difícil. Pero está convencido de que ahora más que nunca su labor es fundamental. “En estos tiempos, el reciclador cumple una tarea muy importante: reducir la contaminación en el medio ambiente, y también evitar que los residuos sean un foco infeccioso en esta pandemia”, asegura.


Para Clemente, la principal motivación es el respaldo de aliados como Coca-Cola Perú y San Miguel Industrias. El mensaje es claro: el reciclaje debe regresar ahora con más fuerza. “Tenemos el desafío de sacar adelante nuestro negocio”, dice, pensando en los más de 108.000 recicladores que existen en el Perú, y que tienen la misión de darle una segunda vida a ese 60% extra de desechos que ahora se produce en los hogares peruanos.

En medio del valle de Pachacámac, en el que siglos atrás tomó posesión Túpac Inca Yupanqui, otro Yupanqui avanza a paso seguro. No pierde las esperanzas de concretar los sueños que la pandemia dejó truncos. “Mi objetivo es implementar la planta al 100% para dar una mejor producción”. Dice que lo hace para crecer como persona, pero sobre todo para dejar una huella en el planeta: “Mi compromiso es también con el medio ambiente”.

La campaña #HazloPorEllos forma parte de la plataforma regional Juntos Salimos Adelante, impulsada por Coca-Cola, con el objetivo de contribuir a la reactivación económica a través del apoyo a bodegueros, recicladores y población en situación de vulnerabilidad.