A diferencia de un sábado normal, la costa se colmó se cientos de voluntarios dispuestos a limpiar los arenales: una señora con un colador, un hombre con un rastrillo, un padre con su hija, una muchacha con su perrita, y hasta un surfista.

Desde las diez de la mañana, el batallón de voluntarios que se extendió a lo largo de 42 kilómetros comenzó a recoger los residuos que encontraba por la arena. Bolsas de plástico, sorbetes, colillas de cigarro, redes de pesca, vasos descartables y mucho más. Un muestrario diverso que prueba que aún hace falta convencer a más personas de cuidar el planeta. De las playas seleccionadas, San Pedro y Arica en Lurín, ubicadas al sur de Lima, fueron las elegidas por Coca-Cola y la ONG Vida para trabajar junto a voluntarios de Un Mundo Sin Residuos.

“Playa Arica es casi como mi casa. Aquí vengo a correr tabla un montón y entrenamos con la Selección peruana muy seguido. Con todo lo que estamos haciendo vamos a ayudar a que este verano empiece lo más limpio posible para todos”, dijo Miguel Tudela, reconocido tablista y campeón mundial de surf en los ISA World Surfing Games 2016, y uno de los voluntarios que se acercaron a la playa para cumplir con tres propósitos: limpiar las principales costas del Perú, conservar los océanos libres de contaminación y mantener vivo el sueño de un mundo sin residuos.

Desde los 14 años, Miguel ha dedicado su vida no solo a surcar las olas encaramado en una tabla, sino también a persuadir a más peruanos de la importancia de mantener limpias las costas y los océanos. “Así como ocurrió con playa Carpayo, Coca-Cola me hizo la invitación, y me sumé de inmediato. Es increíble que una empresa tan grande se una a este tipo de iniciativas, a favor de un mundo sin residuos”, comentó.

Como ocurrió en septiembre en playa Carpayo, en el Callao, el surfista Miguel Tudela se sumó a la jornada de limpieza de costas convocada por la ONG Vida.

Pero el embajador de Agua San Luis no estuvo solo. Hermelinda Puris, la señora del colador, se dedicó a cernir la arena con paciencia de repostera. Junto a su hijo César, de apenas seis años, logró acopiar tres bolsas con todos los residuos que encontraron a su paso. Un día antes, durante el evento Mujeres de Cambio, auspiciado por Coca-Cola y Arca Continental Lindley, le avisaron de la limpieza de playas y no dudó en inscribirse.

“Llegué buscando información sobre reciclaje, porque a mi mamá le gusta reciclar, y entonces cuando me contaron de esta jornada, decidí participar”, contó Hermelinda, que encontró una manera ingeniosa de lograr que su hijo César se motivara a recolectar la mayor cantidad de desperdicios: “Le dije que había un premio por llenar la bolsa”. ¿Y cuál es el premio?, le dijo él. “Disfrutar de la playa limpia en verano”, respondió ella.

Accidental o no, la metáfora de Hermelinda resume muy bien la enorme recompensa que se alcanzará si se cuida los océanos de todo el planeta. Así como ella, que llegó provista de un colador, Rodolfo Chu Tay, el hombre con un rastrillo y un sombrero de ala ancha, recorrió toda la playa Arica, de extremo a extremo, como un buscador de oro. Mientras que Josué, un joven cubierto de bloqueador, se esmeró en no dejar residuo alguno.

La playa es de todos

Unos metros más allá, Ignacio Pro, asociado de Coca-Cola, y su hija Micaela fueron una dupla perfectamente coordinada. “Tenemos que limpiar toda la playa”, dijo optimista Micaela, que ya ha empezado a reciclar en su casa. Asimismo, Sandra Alencastre, Directora de Asuntos Públicos y Comunicaciones de Coca-Cola Perú, participó de la jornada de limpieza junto al resto de voluntarios de Un Mundo Sin Residuos.

Los voluntarios de Un Mundo Sin Residuos, encabezados por Sandra Alencastre, Directora de Asuntos Públicos y Comunicaciones de Coca-Cola Perú.

“Involucrarse en estas de actividades es mucho más que limpiar playas, se trata de sensibilizar a las personas sobre qué está sucediendo con los residuos en nuestro país y a partir de ahí, reflexionar sobre las acciones que cada uno puede realizar, fortaleciendo la importancia del reciclaje y la necesidad de gestionar los residuos correctamente”, señaló Sandra.

En los más de 20 de años que lleva impulsándose la iniciativa, se ha logrado movilizar a más de 200.000 voluntarios y recolectado más de 6.000 toneladas de basura en todo el litoral peruano y en las cuencas de los principales ríos. En ese sentido, Arturo Alfaro, Presidente de la ONG Vida, recordó que la campaña de Limpieza Internacional de Costas y Riberas 2018, se viene realizando también en otros 90 países con el respaldo de Ocean Conservancy y con resultados alentadores.

En el caso peruano, más de 5.000 personas de todas las edades lograron recolectar más de 100 toneladas de residuos en las 19 playas seleccionadas y también en cuatro cuencas de Lurín, Chosica, Cieneguilla y el Cusco. “La llamamos campaña porque empezamos con el Día Mundial de Limpieza de Playas, pero de ahí continuamos el resto del año porque, así como es importante prevenir, es necesario retirar la mayor cantidad de residuos”, explicó.

Sofía Mendoza, la muchacha con su perrita, es la última en terminar la limpieza en la playa Arica. Como integrante de la comitiva de más de 200 voluntarios de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, llegó hasta la playa para conseguir un planeta más limpio”. A final de la limpieza, la playa luce limpia, ha sido una jornada más que productiva.