“¿Y dónde están las mujeres?”, preguntó una de las asistentes en medio de un panel del evento Perú Venture Capital Conference en el 2016. Su interrogante tomó desprevenidos a los caballeros de la mesa que disertaban sobre emprendimientos tecnológicos y capital semilla. En cambio, las pocas mujeres presentes en la sala sintieron que la pregunta estaba dirigida a ellas. Women Makers Perú había empezado a gestarse, pero ellas aún no lo sabían.

Una de las asistentes aquel día era Vaneza Caycho, CEO de IFurniture, una pequeña empresa que se dedica a la carpintería digital. Después de un tiempo tratando de abrirse camino en el ecosistema de innovadores gracias a un fondo de StartUP Perú, reparó en que no existía una red que uniera a las emprendedoras relacionadas a la transformación digital.

A raíz de su propia experiencia en una actividad tradicionalmente masculina, se había convencido del poder de disrupción de las mujeres. “Qué más disruptivo que una mujer carpintera”, pensaba. Sin embargo, aquella pregunta suelta la hizo evaluar la necesidad de vincularse a más mujeres. Porque, así como ella, habría otras que también debieron enfrentar los mismos estereotipos.

En otro extremo de la sala, Lucía Magot, CEO de Molinno, una empresa de soluciones en programación, sintió su propia voz en aquella pregunta. Residente en Inglaterra durante varios años, le costaba creer que en el Perú no existiera una comunidad de mujeres innovadoras. Junto a otras asistentes a aquel evento de 2016, como Juliane Butty, María Laura Cuya y Giuliana Huamán, empezaron a urdir lo que vendría luego.

“Si no existe una comunidad de mujeres, entonces hay que crearla”, propuso Lucía al resto de sus compañeras. Dos días después, la primera reunión de Women Makers Perú se concretaría en una cafetería en Miraflores. El primer nombre del grupo en WhastApp sería uno no tan glamoroso: “Desayunos de mujeres”. Así se mantuvo durante varios meses, pero siempre bajo la misma premisa: empoderar a más innovadoras.

“Todo brotó de forma natural. Queríamos integrarnos, hacer cosas juntas, dar visibilidad a la mujer peruana, mostrar que la tecnología también puede estar ligada a lo femenino”, añade Vaneza desde su pequeño taller ubicado en Chorrillos.

A mediados de 2017 la comunidad online pasó a llamarse oficialmente Women Makers Perú. El salto fue cuantitativo y cualitativo. “Se había generado tanto valor en el grupo que luego se fue sumando más gente. Nos dimos cuenta que también queríamos que fuera offline para poder llegar a más mujeres”, relata Lucía.

Vaneza Caycho, CEO de IFurniture, una carpintería digital, encontró en Women Makers Perú a más mujeres disruptivas como ella. 

En el camino se les unió Livia Panez, CEO de Dental Care Perú, que volcó toda su energía para fortalecer la experiencia de empoderamiento femenino. “Tenemos 146 usuarias en el grupo de WhatsApp, y ya somos más de 500 en el grupo de Facebook. Cada persona se registra diciendo qué hace y qué quiere ofrecer. El éxito del grupo se basa en ser parte de una red de ayuda a partir de la sororidad”, explica Livia.

Más que un chat

Los encuentros y las dinámicas presenciales fortalecieron el grupo y sirvieron de inspiración para más mujeres. A las primeras emprendedoras se unieron inversionistas, directoras de incubadoras, representantes de StartUp Perú y estudiantes de carreras tecnológicas. “Sin querer queriendo esto creció mucho y de forma orgánica gracias al valor que se está generando: contactos, conocimientos y oportunidades”, dice Lucía.

Por ahora es un grupo exclusivo para mujeres y Vaneza explica por qué: “Nosotras tenemos un objetivo que es la igualdad de género, que es uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Esta es una de las tantas formas de lograrlo. Puede haber muchas más, pero como Women Makers decidimos hacerlo así: incluir mujeres para tener un posicionamiento”.

El siguiente paso es fortalecer un organigrama interno y expandirse por todo el Perú: ser una gran tribu de mujeres. “Somos makers, mujeres que ejecutamos, que estamos enfocadas en los resultados dentro de la industria digital”, explica Lucía. Por otro lado, Livia, prefiere resumirlo en una frase que responde la pregunta inicial “¿Y dónde están las mujeres?”: “Toca levantar la mano y decir ‘Aquí, estamos presentes’".