La primera etapa del programa de sensibilización, capacitación e instalación de puntos de recolección ya empezó en los barrios de Bello Horizonte, San Genaro, Villa Marina y Cedros de Villa en Chorrillos. La iniciativa que promueve el reciclaje es un esfuerzo común de Coca-Cola Perú en alianza con sus socios estratégicos Sinba, Recidar y Soluciones Conjuntas.

Por Journey Perú

La panadería de Carlos, el restaurante de Juan Manuel y la bodega de Liliana tienen algo en común: además de atender con cariño a sus vecinos de Chorrillos, ahora se han convertido en agentes de cambio gracias a su compromiso con la implementación de puntos limpios del programa Mi Barrio Lindo en sus negocios. Así como ellos, un total de 25 comercios en el distrito del sur de Lima decidieron sumarse a la iniciativa impulsada por Coca-Cola Perú en alianza con sus socios estratégicos Sinba, Recidar y Soluciones Conjuntas.

Una vez instalados los contenedores del programa, los dueños de los comercios serán los responsables de incentivar a sus clientes para que se sumen a la correcta segregación de sus residuos. “Lo que buscamos es reforzar ese espíritu barrial en favor de barrios más limpios, a partir de un compromiso de los vecinos con un mayor reciclaje de sus residuos“, explica Andrea Rivera, Cofundadora de Sinba.

Carlos Gil Regalado, dueño de la panadería “Pedrito”, accedió de inmediato a la invitación de convertir su negocio en un punto limpio. Oriundo de Huaraz, tiene más de dos años como pequeño empresario en el barrio de Villa Marina en Chorrillos, y está convencido de que sus clientes se sumarán al programa. “Me parece una gran iniciativa porque así vamos a lograr que las calles del barrio se mantengan limpias y sin residuos”, asegura.

A partir de ahora, Carlos tiene la misión de recordarle a sus vecinos que los puntos limpios de Mi Barrio Lindo tienen dos contenedores: uno, para las botellas de plástico PET como las de las bebidas de Coca-Cola Perú; y otro, para el resto de residuos reaprovechables como latas, cartones y envases de vidrio. “Cada vez que vengan mis clientes a mi panadería yo los voy a incentivar a dejar sus residuos ahí en el tacho de Mi Barrio Lindo”, afirma Carlos.

Para Margarita Luyo, vecina del barrio y clienta habitual en la panadería “Pedrito”, la novedosa iniciativa llega en el momento exacto para atender una demanda urgente. “Tener a nuestra disposición mayores puntos para reciclar nuestros residuos hará que tomemos una mayor conciencia sobre el cuidado que debemos tener del medio ambiente”, asegura.

Unas cinco cuadras más al sur, en el restaurante Estación 21, Juan Manuel Samamé también ha decidido instalar los contenedores de Mi Barrio Lindo en el ingreso de su negocio. Como librero, promotor cultural y ahora emprendedor gastronómico, su compromiso con una ciudadanía más activa podrá concretarse desde el reciclaje. “Yo aplaudo la iniciativa porque nos involucra a todos en la tarea de tener un barrio más lindo y ordenado”, dice.

Al interior de su restaurante, un mural del viejo tranvía de Chorrillos es el recuerdo de una época de calles impecables, jardines coloridos y una envidiable vista al mar desde el legendario morro. Ese pasado no lo vivió Juan Manuel, pero su abuela se encargó de contárselo. “Mi Barrio Lindo está viniendo a colaborar para que esto resurja y vuelva a ser como esas historias que me contaba mi abuela sobre el Chorrillos de antes”, asegura.

Al pie del morro, justamente, en el barrio de San Genaro, Liliana Ponce Vásquez es otra de las emprendedoras aliadas del programa Mi Barrio Lindo. En su pequeña bodega, bautizada como “Abarrotes Camilo”, los cientos de clientes que llegan a diario ya empezaron a segregar sus residuos. “Todos estamos dispuestos a cuidar nuestro ambiente y esta es una manera excelente de hacerlo”, dice Liliana.

En medio de la pandemia, ella y su esposo se quedaron sin trabajo. Además, el nacimiento de su tercer hijo la obligó a poner en pausa su carrera como profesora. El garaje de su casa se convirtió en una tienda y ahora es una referencia en toda su cuadra. “Como dueños de negocios podemos decirle a nuestros clientes que luego de consumir una bebida, por ejemplo, pueden colocar la botella en el contenedor para reciclarla”, explica.

En esta primera etapa, el programa Mi Barrio Lindo cuenta con 25 puntos limpios en las zona de Bello Horizonte, San Genaro, Villa Marina y Cedros de Villa. Al cierre del primer año se espera contar con una red de 100 negocios participantes. Una vez cumplidos los objetivos, el sueño será expandirse a toda Lima, para que más bodegas como las de Liliana y más panaderías como las de Carlos se sumen al compromiso global de la Compañía Coca-Cola por Un Mundo sin Residuos.