Para la peruana Diana Rosas, actual Directora Técnica de Coca-Cola de Chile, Perú y Bolivia, la dedicación al estudio ha sido su principal instrumento para construir una carrera profesional de gran éxito. No en vano se sentó en las aulas de una reconocida universidad pública para iniciar la Carrera Profesional de Ingeniería de Industrias Alimentarias, con tan solo 15 años.

“Como terminé la universidad muy joven, a los 20 años, ya estaba trabajando y ganando experiencia en Comercialización, Plantas de embutidos, Productos, Calidad”, comenta Diana. Después de 18 años en Coca-Cola, reflexiona sobre cómo esa experiencia le dio mayor valor a su calidad profesional, y la posibilidad de estar al frente de un área que estaba casi siempre relacionada con el género masculino: el área técnica de Coca-Cola.

Sin duda, pertenecer a una Compañía que “respeta, valora y promueve la diversidad tiene que ver un poco con la suerte, sobre todo en nuestra región”, explica. “En Coca-Cola, tanto hombres como mujeres tenemos igualdad de oportunidades. Es una empresa que se preocupa por que los candidatos a una nueva posición, sean tanto hombres como mujeres, y elegir en base al talento. “

La mujer ejecutiva

Si hay alguien que conoce el esfuerzo que significa llegar a un puesto clave en una gran compañía como Coca-Cola, esa es Diana Rosas. Inició en el área técnica de la Planta de Embotellamiento de Perú, y trabajó arduamente para llegar a la Dirección Técnica de la Unidad de Negocios de Sudamérica.  

“Ingresé a Coca-Cola desempeñándome como Química de Planta en la Planta de Envases de Inca Kola, donde tuve la oportunidad de hacer de todo: Medio Ambiente, Calidad, Seguridad, Producción, Supply Chain”, recuerda Diana.

Su compromiso y profesionalismo hicieron que fuera promovida a Gerente de Planta, y posteriormente a  Jefa de las Áreas Regulatorias Científicas y de Medio Ambiente para Perú, Ecuador y Bolivia.

A los pocos años,  fue ascendida para ver la Gerencia Científica para la Unidad de Negocios de Sudamérica. Para ese nuevo reto, Diana tuvo que mudarse por cinco años a Argentina, una experiencia que recuerda con especial cariño. Hace dos años retornó al Perú, donde desde entonces ocupa la posición de Directora Técnica de Chile, Perú y Bolivia, un mercado muy importante para Coca-Cola.

Su condición de mujer no fue una dificultad para ascender en Coca-Cola. Diana cree que el papel de las empresas en la igualdad de condiciones entre hombres y mujeres es súper relevante.

“Creo que es ya de suma importancia que las empresas estén estructuradas de manera que las mujeres puedan tomar la decisión de ser madres sin sentirse culpables ni con la familia ni con el trabajo”, explica Diana. Ella, como Directora, es parte de la cultura que tiene Coca-Cola de retener el talento pues “hoy, en este contexto en el que vivimos, las empresas tienen que acompañar a las mujeres en las etapas importantes de su vida, que pueden ser la maternidad, pero también es la carrera profesional”.

Un secreto que a Diana le gustaría compartir con las mujeres ejecutivas del mundo es el de la persistencia. ”No rendirse a medio camino porque vean que la empresa o el contexto en el que te desenvuelves no te da el suficiente apoyo. Vas a salir adelante y, luego de la maternidad, vas a volver a avanzar a la velocidad de antes”, anima entusiasmada.

Además, la actitud hace una gran parte del trabajo a la hora de continuar. “El espacio que te ganes tú en el trabajo es lo que va a definir tu posicionamiento y el valor que le vas a dar a la empresa”, señala Diana.

Coca-Cola en el corazón

Ser parte de Coca-Cola es para Diana un orgullo. “No solo por la Compañía, sino por el valor de su gente”, explica. Además, es una Compañía que se esfuerza por dar lo mejor a sus clientes, a sus trabajadores y a la comunidad. Cultura corporativa que se condice con los beneficios que brinda a sus trabajadoras embarazadas o con licencia de maternidad.

“Solo por mencionar algunos, el programa Happy Mami de Coca-Cola, ayuda a las mujeres profesionales a tener tiempos flexibles en los primero ocho meses de vida de sus hijos. Luego de la licencia de maternidad, si el niño cumple cuatro meses, la ejecutiva trabajará solo cuatro horas, si cumple cinco, trabajará cinco horas, y así sucesivamente hasta alcanzar las ocho horas diarias. “Coca-Cola es un ejemplo, por la manera en que brinda oportunidades a las mujeres a todo nivel. Yo soy una prueba de eso”.