¿Cómo se puede lograr una verdadera economía circular en el Perú? Thiago Coelho, Gerente General de Coca-Cola Perú, cree que a través de una acción concreta: cumpliendo con el compromiso de Un Mundo Sin Residuos, el programa global de la Compañía con el que se busca recolectar y reciclar el equivalente a la totalidad de los envases que pone en el mercado para 2030. Thiago dibuja una luna sobre una pizarra acrílica y dice: “este desafío es la Luna para nosotros”. Todos aplauden en la sala principal del edificio de Coca-Cola Perú en Surquillo, lugar al que fueron convocados para participar del Día de la Sostenibilidad, una jornada especial en la que desde el Gerente de Marketing hasta algunos miembros de Arca Continental Lindley, socia embotelladora de Coca-Cola, han decidido unirse para buscar nuevas formas de fortalecer el reciclaje.

Sustantability Day Perú
Thiago Coelho, Gerente General de Coca-Cola Perú, hizo un llamado a todos los asociados para cumplir el compromiso de Un Mundo Sin Residuos.
 

 

La misión no es sencilla. “El plástico no es el problema. El problema es lo que cada uno de nosotros hace con el plástico. La basura que ponemos en el medio ambiente es el problema”, dice Thiago, y les recuerda el desafío: “Quiero que le cuenten a sus hijos y nietos que fueron parte de cómo el Perú se convirtió en ejemplo para todo el mundo. Un ejemplo de cómo hacer las cosas de forma sostenible”.

Ese es el reto del Día de la Sostenibilidad: encontrar maneras más ingeniosas y eficaces de alcanzar un mundo sin residuos. Revolucionar en economía circular. Coca-Cola ya ha trazado un camino en esa dirección y viene dando pasos agigantados. Sandra Alencastre, Directora de Asuntos Públicos y Comunicaciones de Coca-Cola Perú, los enumera con orgullo: “Se logró que la totalidad del portafolio tenga 25% de plástico reciclado, y ahora tenemos la primera botella de Perú 100% reciclada. Pero vamos por más”.

Sustantability Day Perú
El Día de la Sostenibilidad significó más de ocho horas de trabajo en equipo entre todos los asociados de Coca-Cola Perú. 

 

El siguiente paso no es una utopía: lograr que todos los envases del portafolio puedan ser hechos con resina reciclada. La meta no es lejana. Pero requiere de un esfuerzo mayor: que el reciclaje aumente en el país. La formalización de recicladores, con un impacto en 120.000 familias —gracias a la alianza con Ciudad Saludable—, ha dado sus primeros frutos. De todos modos, hace falta redoblar la apuesta: sumar a más ciudadanos. “Y fijar nuevos espacios donde tener una recolección más efectiva”, apunta Sandra.

Por eso la principal acción del Día de la Sostenibilidad implica acudir a bodegas y hogares para escuchar a comerciantes y consumidores. Entender qué los limita a separar los residuos, por qué no han podido convencer a otros miembros de su comunidad a que lo hagan o qué propuestas son capaces de ensayar. “Se trata de saber cómo ponen en acción sus hábitos con relación al reciclaje; sus motivaciones, barreras y tensiones”, explica Romina Ghiaccio, Public Affairs, Communication & Sustainability Intelligence Manager de Coca-Cola Argentina.

Después de liderar el Día de la Sostenibilidad en Bolivia y Chile, Romina llegó al Perú para impulsar esta recolección de información y promover con ella la creación colectiva de soluciones para catapultar el reciclaje. Seis grupos se forman con esa finalidad. Uno de ellos, encabezado por Gianina Jiménez, Gerente de Sostenibilidad y Relaciones Institucionales de Coca-Cola Perú, tiene el encargo de visitar la bodega Andrea’s Market en Magdalena, donde les espera Edith Rojas Pomalaza, bodeguera con quince años de experiencia.

Edith está convencida de que reciclar es bueno para el medio ambiente. “Una vez quisimos juntar botellas en un cilindro, pero mucha gente empezó a botar toda clase de residuos. A veces es difícil”, admite, mientras Gianina anota en una libreta. Toda respuesta sirve.

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Una de los seis puntos visitados por los asociados de Coca-Cola Perú fue la bodega Andrea’s Market ubicada en Magdalena.

De regreso al edificio de Coca-Cola, los grupos vuelcan lo recogido en sus visitas y deben cumplir el último paso: debatir y elaborar propuestas que faciliten el cambio de hábitos en materia de reciclaje. Un gran desafío que, en equipo, es más fácil de abordar.