Una botella de plástico se estruja entre sus manos. Carolina Aramayo observa cómo el esfuerzo de varios meses se convierte en lo que siempre anheló. Como Ingeniera de Industrias Alimentarias, se formó para ayudar al planeta desde el diseño de un envase; y el que ha ayudado a crear cumple bien el cometido: pesa sólo 14 gramos, es 100% reciclable y está realizada 100% con resina reciclada. Se trata de la botella Ecoflex de San Luis, primera en su tipo en el Perú.

Desde que asumió la Gerencia Técnica de Coca-Cola Perú, Carolina Aramayo se trazó una meta: reaprovechar todo el plástico posible en los envases de la marca. Junto al resto de áreas, consiguió un primer desafío: reducir el gramaje de la botella de San Luis. La Ecoflex fue motivo de orgullo, pero siguieron trabajando para poder fabricar las botellas con 25% de resina reciclada. Pero, como ella misma dice, “queríamos ir más allá”. El siguiente paso debía ser más grande.

Desde hace nueve años, Carolina trabaja en Coca-Cola Perú. Uno de sus mayores orgullos es haber logrado el envase de San Luis hecho de otras botellas. 

En enero de 2018, la Compañía lanzó su compromiso global Un Mundo sin Residuos, y partir de ahí el equipo empezó a idear lo que vendría. Las primeras pruebas para un nuevo envase, revolucionario y nunca antes visto en el Perú, se realizaron en estricto secreto. Pocos sabían de esto. “Teníamos el bichito de probar una botella con 50, 75 o 100% de plástico reciclado. Hicimos pruebas en paralelo”, dice en el hall del edificio de Coca-Cola, mientras recuerda que las muestras fueron enviadas a un laboratorio del extranjero.

Durante el proceso no solo estuvo implicado Coca-Cola Perú: el verdadero mérito del equipo de Coca-Cola Perú, formado por Carolina Aramayo, Florencia Bestani, Santiago Salinas, Víctor Taboada, y Carolina Murdoch es haber sumado a su socio embotellador Arca Continental Lindley, y a San Miguel Industrias, proveedor de preformas para envases PET, para asumir juntos este reto. “Necesitábamos de ellos. Necesitábamos trabajar de la mano”, dice. Solo así el producto final acabaría siendo un verdadero salto de calidad.

La aprobación por parte del headquarters de Coca-Cola en Atlanta para la fabricación de las botellas hechas 100% de plástico reciclado en Perú llegó finalmente en enero del 2019.  Desde ese momento, tuvieron que continuar con los estrictos protocolos. Nada debía fallar. Cada uno de los envases fue probado varias veces. Hasta que, en abril, Carolina recibió el ansiado mensaje en su celular, justo cuando acababa de aterrizar en Asunción para un taller de trabajo. Entonces, una sonrisa le llenó el rostro: las primeras botellas con 100% de resina reciclada ya estaban siendo fabricadas en Perú.

Carolina conserva en su escritorio las botellas de prueba, hechas con 50, 70 y 100% de resina reciclada.

Se trató de un momento histórico para su vida de Ingeniera de Industrias Alimentarias y sobre todo, como persona comprometida con el cuidado del medio ambiente. Un momento histórico también para Coca-Cola. “Queríamos no ser parte del problema, sino ser parte de la solución”, dice, orgullosa, Carolina, quien lleva nueve años en la Compañía, pero admite que su vínculo con Coca-Cola es de toda una vida: “Recuerdo que Coca-Cola formaba parte de los momentos familiares, pero desde hace nueve años conocí realmente la magia de desde adentro, y descubrí qué tan importante puede ser una compañía para el resto de personas y también para el planeta”.

A partir de su experiencia, ha podido comprobar que en Coca-Cola dos conceptos van de la mano: innovación y sostenibilidad. Es decir, el ingenio aplicado al cuidado del ambiente. Bajo un compromiso: que todos los envases de Coca-Cola estén pensados para alcanzar Un Mundo sin Residuos al año 2030. “Con esta nueva botella reforzamos la cultura del reciclaje entre las personas. De esa forma, si reciclamos, tendremos futuras botellas que puedan tener más de una vida”, explica.

El esfuerzo de todo el equipo que hay detrás de esta botella ha permitido que el círculo se cierre de manera armoniosa. La botella Ecoflex de San Luis, hecha 100% con resina reciclada, es el símbolo de un compromiso que incluye a todos: ciudadanos, recicladores y empresas. Nadie se queda afuera. Como dice Carolina, “esta historia empieza en la casa de cada uno de nosotros, cuando decidimos separar una botella y llevarla a un punto de reciclaje”.

La practicidad de la botella Ecoflex de San Luis permite una mejor disposición de los residuos.


En su escritorio, cerca de las fotografías de sus hijos Arantxa y Alfonso Matías, aún conserva las tres botellas de prueba. Una con 50% de resina reciclada. Otra con 75%. Y la definitiva con 100%. Son el mejor recuerdo de este paso decisivo. “Este es el logro profesional más importante que he conseguido, pero no solo siento que se limita a lo profesional, sino que es mi retribución personal al medio ambiente”, dice Carolina.

La innovación es parte de su vida, y en Coca-Cola ha encontrado el espacio ideal para desarrollarla. “En Coca-Cola nos estimulan a dar más del 100%. Siempre”, dice, mientras observa su invaluable aporte en forma de botella. La Ecoflex, estrujada y lista para ser reciclada, cabe en la palma de su mano. “Ya no hay excusa, en verdad. Reciclar es super sencillo”, dice Carolina. La nueva botella de San Luis es el mejor crédito para sus palabras.