El camino hacia la conmemoración del bicentenario de la Independencia del Perú encuentra al país ante los desafíos de una pandemia mundial. En este contexto, los jóvenes han respondido activamente ante la incertidumbre y los retos, con un rol sumamente participativo y emprendedor. 

Son ellos quienes se han puesto al hombro muchas de las campañas de apoyo a los sectores más vulnerables, y ellos los que han dado toda su energía para que el Perú pueda salir adelante. Y precisamente este fue el centro del taller “Reimaginando el Perú del Bicentenario”, organizado por Coca-Cola Perú como parte del evento TEDxTukuy 2020.

“Los jóvenes nos involucramos en esta reimaginación de nuestro país hacia el bicentenario. Tomamos un rol activo para entender los factores sociales, económicos y ambientales que necesitamos poner en orden para poder prosperar, alineados con los objetivos de desarrollo sostenible”, reflexionó durante el encuentro el abogado Juan Diego Mujica Filippi, responsable del Proyecto de Innovación Legal para el Desarrollo Sostenible de la Universidad de Lima.

Por esa razón, Juan Diego propone que los jóvenes se pregunten cuál es su vocación y cómo generar un impacto positivo con lo que se proponen hacer. Y ese espíritu es el que necesita el Perú del presente, pero también el de los próximos años: la denominada generación del bicentenario está llamada a empoderarse y actuar. 

Juan Diego, por ejemplo, basó su tesis de titulación en una propuesta de modificación a la Ley General de Sociedades, con el objetivo de proponer incentivos para que las empresas amplíen sus actividades y aborden temas que no estén necesariamente relacionados con la retribución económica. Es decir, una migración del sistema empresarial hacia el modelo de Empresas B: organizaciones que persiguen un triple impacto (económico, social y ambiental) de manera simultánea y sostenible en el tiempo.

Su iniciativa fue acogida por el Congreso y, cuatro años después, con el apoyo de Sistema B Perú y un grupo de personas y organizaciones que apuestan por la sostenibilidad, se convirtió en la Ley de la Sociedad de Beneficio e Interés Colectivo (Sociedad BIC), promulgada en noviembre del 2020.

“Esta es la oportunidad de dirigir los recursos hacia empresas que manifiesten su compromiso con los objetivos de desarrollo sostenible, que manifiesten que su propósito va más allá de generar una rentabilidad económica y que tengan incidencia en generar un impacto social y ambiental”, apuntó Juan Diego durante el conversatorio virtual.

Sandra Alencastre, Directora de Asuntos Públicos, Comunicaciones y Sostenibilidad de Coca-Cola Perú, remarcó la importancia de escuchar la voz de los jóvenes.


Coca-Cola Perú es una de las compañías que trabaja con ese horizonte: “Participamos en eventos como este porque nos permiten escuchar las voces de los jóvenes y reflexionar sobre cómo podemos generar acciones que, desde nuestros roles, sumen para que salgamos adelante en lo social, económico y una cultura de bienestar”, reflexionó durante el evento Sandra Alencastre, Directora de Asuntos Públicos, Comunicaciones y Sostenibilidad de Coca-Cola Perú, y agregó: “juntos podemos contribuir para tener un futuro mejor”.

La Compañía Coca-Cola trabaja en el Perú en base a alianzas que buscan el logro de objetivos compartidos. De esta forma, promueve y participa en proyectos junto a recicladores, bodegueros, organizaciones no gubernamentales, gobiernos locales, entre otros. 

Entre sus compromisos se encuentran los de trabajar por Un Mundo sin Residuos, acompañar el desarrollo económico de las mujeres, cuidar el agua y fortalecer a los integrantes de su cadena de valor. Todas esas acciones contribuyen al triple impacto: económico, social y ambiental. Y en las alianzas que los hacen posibles, los jóvenes han tenido un rol protagónico.

“Los jóvenes están llamados a protagonizar el futuro de nuestro país. Y aunque muchos en la pandemia la han pasado difícil, hemos sido testigos de cómo, con su actitud y con sus acciones están reforzados, hoy más que nunca, no solo para salir de esta crisis sino para contribuir con la construcción de un país mejor”, alentó Sandra.

Por eso, en este bicentenario, la voz de los jóvenes debería ser más escuchada que nunca. Porque serán ellos los que sentarán las bases para los próximos doscientos años.