Coca-Cola nació en 1886 no como una empresa, sino como una bebida única. Dudo de que John Pemberton, el hombre que la creó, pudiera imaginar que inventaría algo que perduraría por 133 años y más aún.

Coca-Cola –es decir, la bebida- sigue existiendo porque Pemberton creó un gran producto. Pero se necesitó mucho más para convertir a Coca-Cola en una gran Compañía Global.

Hoy en día viene a mi mente uno de los momentos clave que permitieron dar forma a la Compañía Coca-Cola que conocemos en la actualidad: hace poco se cumplieron 100 años del momento en que Ernest Woodruff encabezó un grupo de inversores que compró la compañía y salió a la Bolsa.

Antes de que Woodruff se involucrara, la Coca-Cola sólo estaba disponible en seis mercados fuera de los Estados Unidos. La Compañía sumaría casi 20 mercados en la primera década después de salir a la bolsa de valores, estableciendo rápidamente los cimientos de lo que se convertiría en un negocio de escala global.

El propósito de Coca-Cola

Para decir lo obvio, mucho cambió desde la oferta pública inicial de Coca-Cola en 1919.

En aquel entonces, sólo vendíamos el producto original de Pemberton. Hoy en día, somos una Compañía Integral con presencia en casi todas las categorías de bebidas. Vendemos más de 500 marcas y 4.300 bebidas diferentes alrededor del mundo.

Más de 700.000 personas en nuestro sistema colaboran cada día para que nuestras marcas lleguen a nuestros clientes y consumidores en más de 200 países.

Si bien nuestro negocio cambió, nuestro propósito como Compañía se mantuvo consistente: refrescamos al mundo y hacemos una diferencia con nuestras marcas, creencias y valores.


Únicamente Coca-Cola

Mirando hacia el futuro el mundo se enfrenta a innumerables desafíos.  Y por eso debemos preguntarnos: ¿Sigue siendo válido el propósito original de la empresa? ¿Debería evolucionar a medida que el mundo evoluciona?

Creemos que el propósito de la Compañía Coca-Cola sigue siendo refrescar al mundo y marcar la diferencia. Somos nosotros. Es la razón por la que existimos y se necesita ahora más que nunca.

Para alcanzar estos objetivo pensamos de manera abierta. Se trata de cómo refrescamos el planeta y reducimos la huella que dejamos atrás. Se trata de cómo nuestro sistema de negocios refresca las comunidades en las que operamos. Se trata de cómo nosotros y nuestros embotelladores refrescan, inspiran y crecen junto a los empleados que trabajan con nosotros.

Nuestra próxima etapa de crecimiento

Nuestra visión es crear las marcas y las bebidas que la gente ama. Lo hacemos al mismo tiempo en que creamos un negocio más sustentable y un futuro de oportunidades compartidas para marcar así la diferencia en la vida de las personas, las comunidades y nuestro planeta.

Alcanzar esta visión también significa fomentar una cultura que permita hacerlo posible. La cultura es multifacética, aunque en última instancia se trata de las actitudes adecuadas para cada situación. Es una expresión de lo que somos.

Esto es difícil de definir en su totalidad, y está en constante evolución. Mientras hay muchos aspectos valiosos de nuestra cultura, dos acciones hacen la mayor diferencia. La primera es actuar con una mentalidad de crecimiento; es decir, adoptar un enfoque expansivo acerca de lo que es posible. Se trata de la fuerza esencial e impulsora detrás de la construcción de un futuro mejor. 

La segunda es tener clara la conciencia que nos guía. Nuestro mundo está cada vez más interconectado y es más transparente. Nuestra claridad de conciencia implica tener la brújula para hacer lo correcto. Tenemos una larga historia de actuar con honestidad e integridad. Y cuando no logramos alcanzar nuestras expectativas, hicimos las correcciones necesarias.

Un momento para celebrar

Hoy hacemos una pausa para celebrar nuestro centenario, porque se trata de un hito. Una sola acción de 40 dólares de 1919 valdría hoy más de 18 millones de dólares, para quien haya tenido la disciplina de reinvertir sus dividendos.

Nuestra Compañía acompaña constantemente a las comunidades tanto en nuestra ciudad natal de Atlanta como en todas las partes del mundo en las que operamos. La Fundación Coca-Cola acaba de anunciar una subvención de 1 millón de dólares para Girls Who Invest, una organización sin fines de lucro dedicada a incrementar la cantidad de mujeres involucradas en la gestión de porfolios y el liderazgo ejecutivo en la industria de la gestión de activos.

La subvención proporcionará becas a unas 40 mujeres para que asistan a programas en la Universidad de Pennsylvania, la Universidad de Notre Dame y la UCLA Anderson School of Management (Para mayor información sobre la beca: www.girlswhoinvest.org/coca-cola-foundation).

Tengo el privilegio de ser parte de esta Compañía desde hace más de dos décadas. Mientras celebramos los 100 años del momento en que comenzamos a cotizar en Bolsa me emociona poder mirar hacia adelante y ver lo que se viene. Tengo gran confianza en que el propósito que nos guía hoy significa que la Compañía celebrará de nuevo dentro de un siglo.

James Quincey es Presidente y CEO de la Compañía Coca-Cola.